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by Angelus
Frente a un río muy caudaloso se encontraron una mañana una tortuga y un escorpión. El escorpión, que quería cruzarlo le propuso a la tortuga que lo montara en su caparazón, y lo llevara al otro lado.
-Claro, y seguro que a la mitad del camino me picas.
Indignado, el insecto se volvió y le recriminó duramente que cómo se le ocurría semejante idea, que aquello era imposible, porque entonces morirían ahogados.
-Bueno, está bien, súbete.
Y así los dos animales se adentraron en las tripas del río. Justo cuando estaban en la mitad del recorrido, el escorpión afiló su instrumento y lo clavó en la carne verde lo más hondo que pudo. La tortuga, atónita, lo miró el tiempo que tardaba en hacer efecto el veneno y paralizar sus patitas.
-Soy un escorpión, ¿qué esperabas de mí?
FIN
Mi estrategia es que un día cualquiera no se cómo ni con qué pretexto por fin me necesites
Mi estrategia es que un día cualquiera no se cómo ni con qué pretexto por fin me necesites