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by Ángelus
Decía el erudito musulmán Abdelkader, en los tiempos en los que la magia de hacer arte era patrimonio del hombre y no del dinero, que “las conquistas son como el agua salada: cuanto más bebes, más sed da”. ¿Qué conquista? No tenemos que conseguir objetivos, sino conquistarlos, hacerlos nuestros.
Bendita la droga de la ilusión que nos mantiene vivos, que nos hace llorar y gritar de impotencia por no poder desengancharnos. Aniquilarán las mañanas de 8 a 3 nuestra pasta de soñadores y, mientras, no nos quedará más remedio que resistir. ¡Revolución, compañeros, revolución, de la buena, de la verdadera!
Nuestra única posesión real es la vida.
¡Victoria o muerte! (osea, pudrirnos en nuestra miseria).
La deshabitada calle comienza a ser recorrida por dos muchachas tomadas de la mano. Ángela llora. La pequeña Cristinita trata de explicarle que aquello le ha supuesto una decisión muy dura, que no es ningún capricho esto de irme tan lejos, que todo está bien meditado. La hermana mayor no deja de sonarse con desesperación, pañuelos de despedida, pero aun así le responde que no puede entenderlo, que no quiere hacerlo, no va a ser fácil despegarse de la persona que más quiero en el mundo. Berreará toda una vida, que no me abandones, la encerrará en su cuarto, te juro que te ato a la pata de la cama, pero nunca, nunca, la dejará marchar. Cristina tendrá que cambiar de estrategia si quiere convencerla de aquel viaje a ninguna parte, huir de lo único de lo que ya no se puede escapar: la realidad. ¿Un renacer, una cura de sufrimiento? Se colgará la mochila a los hombros y no mirará atrás. Cristi, no me dejes, no sé que voy a hacer sin ti, le susurra mocosa la una. Tata, te escribiré todas las semanas, te lo prometo, dice la otra con aliento de mentirita piadosa.
—Además, aunque no te lo creas, te voy a echan tanto de menos. Más de lo que nunca te podrías imaginar.
La lomografía (inglés lomography) es un fenómeno fotográfico de culto extendido a nivel mundial. Sus inicios se deben a dos estudiantes austriacos de viaje en Praga en el año 1991 que encontraron en un mercadillo algunas cámaras compactas de la marca LOMO (ЛОМО) modelo Lomo LC-A. La sigla es un acrónimo que identifica su lugar de origen: Leningradskoye Optiko-Mekhanicheskoye Obyedinenye (Ленинградское оптико-механическое объединение). Las características particulares de esta cámara fotográfica compacta se encuentran en el objetivo ya que con una focal de 32 mm se pueden asimilar a un gran angular medio. El objetivo, proyectado por un ingeniero óptico soviético es copia del Minotar 32, montado sobre la Minox, es más, la propia LOMO es una copia de la cámara Minox. La particularidad del objetivo consiste sobre todo en su relativa luminosidad (f:2,8), que unida a las pequeñas dimensiones de la lente ofrece imágenes extremadamente saturadas y con un viñeteado de subexposición alrededor, lo que crea una especie de efecto “túnel”. Dada su bajo coste original se encontraba muy difundida en la antigua URSS. Los dos estudiantes austriacos, movidos por su afición fotográfica, a pesar de reconocer sus defectos la consideraron muy interesante y sobre todo incontrolable por parte de los profesionales de la fotografía. Con el empleo de esta cámara inician un fenómeno que, después de varios años, se ha extendido por todo el mundo con la creación de Lomoembajadas, Lomomisiones y Lomoconcursos.
Debido a su popularidad, las cámaras han seguido llegando a las tiendas de fotografía, aunque no a precios soviéticos, existiendo nuevas variaciones sobre la original producidas en diferentes países como Rusia o China. La filosofía de la Lomografía se puede condensar en esta frase: “¡NO PIENSES, DISPARA!”
Mi estrategia es que un día cualquiera no se cómo ni con qué pretexto por fin me necesites
Mi estrategia es que un día cualquiera no se cómo ni con qué pretexto por fin me necesites